Prostatectomía laparoscópica: en qué consiste
Cuándo se plantea extirpar la próstata en el cáncer localizado, cómo es el abordaje laparoscópico y qué esperar después de la cirugía.
Escrito y revisado porAntonio Rodríguez Casado · COMG 17-4665
Última revisión médica: 1 de agosto de 2026

La prostatectomía radical es la intervención que extirpa toda la glándula prostática junto con las vesículas seminales y, según el caso, los ganglios linfáticos de la zona. Es uno de los tratamientos con intención curativa del cáncer de próstata localizado.
Cuándo se plantea
No todo cáncer de próstata se opera. La decisión depende del grado del tumor, del nivel de PSA, de la extensión en las pruebas de imagen y, muy especialmente, de la edad y el estado de salud de cada paciente. En tumores de bajo riesgo puede indicarse un seguimiento activo, es decir, vigilar con controles periódicos sin tratar de entrada.
El abordaje laparoscópico
En la prostatectomía radical laparoscópica extraperitoneal se accede a la próstata sin entrar en la cavidad abdominal, a través de pequeñas incisiones. Frente a la cirugía abierta, suele suponer menos sangrado, menos dolor postoperatorio y un ingreso más corto.
Después de la intervención
Tras la cirugía se lleva una sonda vesical durante unos días. Los dos efectos que más preocupan, y sobre los que conviene hablar antes de operar, son:
Incontinencia urinaria
En la mayoría de casos mejora progresivamente con los meses y con ejercicios de suelo pélvico.
Disfunción eréctil
Su probabilidad depende de si ha podido preservarse el paquete neurovascular.
Seguimiento posterior
El seguimiento posterior se hace con controles de PSA. Este artículo es informativo: la indicación siempre es individual y debe valorarse en consulta.
Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso requiere una valoración individual.



